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Ella, él y yo: Mi primera experiencia con una pareja

EEquipo PASION-PROHIBIDA·22 de diciembre de 2025·3 min de lectura·151 visitas
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Cómo empezó todo

Conocí a Laura en el gimnasio hace unos meses. Congeniamos inmediatamente. Compartíamos el mismo humor negro, las mismas series favoritas, y la misma costumbre de saltarnos la última serie de abdominales.

Un día, mientras tomábamos un smoothie después de entrenar, me soltó algo que no esperaba:

"Oye, mi novio y yo estamos buscando a alguien para... ya sabes. Y creo que podrías encajar perfectamente".

Me quedé con el smoothie a medio camino de la boca.

"¿Perdona?"

"Somos un poco liberales" explicó, sin un ápice de vergüenza. "Llevamos años queriendo probar con alguien más. Pero tiene que ser alguien de confianza, alguien que nos caiga bien a los dos. ¿Te gustaría conocer a Carlos al menos? Sin compromiso".

La primera cena

Quedamos un viernes en su apartamento. Llevé vino y nervios a partes iguales.

Carlos resultó ser exactamente como Laura lo había descrito: alto, moreno, con una sonrisa fácil y una forma de hablar que te hacía sentir cómodo inmediatamente. Trabajaba en algo de tecnología que no terminé de entender.

La cena fue... normal. Hablamos de trabajo, de viajes, de política, de nuestras series favoritas. Si no supiera para qué estaba allí, habría pensado que era una simple cena entre amigos.

Pero había algo más. Una tensión subterránea. Miradas que duraban un segundo más de lo normal. Roces "accidentales" al pasar los platos.

El momento

Después de cenar, pasamos al sofá. Carlos puso música. Laura trajo más vino y se sentó entre nosotros.

"Entonces..." dijo ella, mirándome con esos ojos verdes que de repente parecían mucho más oscuros. "¿Quieres quedarte un rato más?"

Mi corazón latía tan fuerte que estaba segura de que podían oírlo.

"Sí" dije. "Quiero quedarme".

Lo que pasó

No sé quién empezó. Quizás fue el beso que Carlos le dio a Laura mientras me miraba. Quizás fue cuando ella me tomó de la mano. Quizás fue cuando él puso su otra mano en mi rodilla.

El caso es que de repente estábamos los tres enredados en el sofá, y luego en su dormitorio, y la ropa iba desapareciendo pieza a pieza.

Lo que más me sorprendió fue lo natural que se sintió. No hubo momentos incómodos, no hubo celos, no hubo competición. Solo tres personas explorando el placer juntas.

Cuatro manos recorriéndome. Dos bocas besándome. Momentos en los que yo era el centro de atención, y momentos en los que observaba cómo ellos dos se amaban mientras yo participaba.

Descubrí cosas sobre mi propia sexualidad que no sabía. Descubrí que me excitaba ver a otros tanto como participar. Descubrí que el placer compartido es multiplicado, no dividido.

La mañana

Desperté entre ellos dos. El sol entraba suave por las cortinas. Laura estaba haciendo café en la cocina. Carlos me dio un beso en la frente antes de levantarse.

"Buenos días, dormilona" me dijo con una sonrisa.

Desayunamos juntos. Hubo risas, hubo complicidad, hubo la sensación de haber compartido algo íntimo y especial.

"¿Repetimos pronto?" preguntó Carlos mientras me acompañaba a la puerta.

Sonreí. "Definitivamente".

Ahora

Han pasado seis meses. Laura y Carlos siguen siendo pareja. Yo sigo siendo su... no sé cómo llamarlo. ¿Amiga con beneficios extra? ¿Tercera ocasional?

No tenemos etiquetas. No las necesitamos.

Lo que sí tengo es la certeza de que aquella primera noche, cuando dije que sí a una simple cena, tomé una de las mejores decisiones de mi vida.


¿Fantaseas con experiencias similares? En PASION-PROHIBIDA hay parejas esperando conocer a alguien como tú. El primer paso es el más difícil, pero también el más emocionante.

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