El elefante en la habitación
La mayoría de parejas tienen sexo regularmente. Pocas hablan de él.
Es irónico, ¿no? Hacemos con otra persona el acto más íntimo posible, pero nos da vergüenza hablar de ello.
El resultado: años de fingir orgasmos, de hacer cosas que no nos gustan sin decirlo, de reprimir deseos por miedo al rechazo, de alejarnos poco a poco porque "ya no es como antes".
Esta guía es para cambiar eso.
Por qué nos cuesta tanto hablar de sexo
Antes de arreglarlo, entendamos el problema:
1. La educación (o falta de ella)
La mayoría crecimos aprendiendo que el sexo es tabú. Algo de lo que no se habla. Nuestros padres no nos enseñaron a comunicarnos sexualmente (gracias a dios), pero tampoco lo hizo nadie más.
2. El miedo al rechazo
"¿Y si piensa que soy raro?"
"¿Y si le ofende que quiera algo diferente?"
"¿Y si significa que no le gusto como soy?"
Estos miedos, aunque irracionales, son poderosos.
3. El ego frágil
Nadie quiere escuchar que no lo está haciendo bien. Y nadie quiere ser quien da esa noticia. Así que callamos, simulamos, y el problema se acumula.
4. La falta de vocabulario
A veces queremos decir algo pero literalmente no sabemos cómo expresarlo. No tenemos las palabras porque nunca las aprendimos.
Cómo empezar la conversación
Paso 1: Elige el momento correcto
Cuándo NO hablar de sexo:
- Durante el sexo (demasiada vulnerabilidad)
- Justo después del sexo (hormonas descontroladas)
- Cuando uno de los dos está estresado o cansado
- Como "ataque" después de una discusión
Cuándo SÍ hablar de sexo:
- Un momento relajado, sin prisas
- Quizás con una copa de vino (una, no cinco)
- En un contexto íntimo pero no sexual
- Cuando ambos están de buen humor
Paso 2: Empieza por lo positivo
No abras con quejas. Empieza validando lo que funciona.
Mal: "Nunca me tocas como me gusta"
Bien: "Me encanta cuando haces X. ¿Sabes qué más creo que me gustaría?"
La estructura "me gusta + me gustaría" es mágica. Refuerza lo bueno y abre la puerta a lo nuevo.
Paso 3: Usa afirmaciones en primera persona
Evita el "tú": "Tú nunca...", "Tú siempre..."
Usa el "yo": "Yo siento...", "A mí me gustaría...", "Yo necesito..."
Mal: "No me tocas suficiente"
Bien: "Echo de menos que nos toquemos más fuera del sexo"
Paso 4: Sé específico
"Me gustaría que fueras más lento" es útil.
"No me gusta cómo lo haces" no ayuda a nadie.
Cuanto más concreto seas, más fácil es implementar el cambio.
Ejercicios prácticos para parejas
El cuestionario de deseos
Cada uno escribe por separado (sin consultarse):
- 3 cosas que les gustan del sexo actual
- 3 cosas que les gustaría probar
- 1 cosa que no les gusta pero nunca han dicho
- 1 fantasía que nunca han compartido
Luego, intercambiad papeles y discutid cada punto. Sin juicios, solo curiosidad.
El "sí, no, quizás"
Cread una lista de prácticas sexuales (hay plantillas online). Cada uno marca independientemente:
- Sí: Me interesa / Me gusta
- No: No me interesa
- Quizás: Podría probar con las condiciones adecuadas
Luego comparad. Las coincidencias en "sí" son oportunidades. Las de "quizás" son conversaciones pendientes.
El check-in sexual
Una vez al mes (o con la frecuencia que funcione), tened una conversación sobre:
- ¿Qué ha funcionado bien este mes?
- ¿Hay algo que quieras más o menos?
- ¿Alguna idea nueva que quieras explorar?
Programarlo quita la presión de "sacar el tema".
El juego del semáforo durante el sexo
Acordad que en cualquier momento podéis decir:
- Verde: Sigue, me gusta
- Amarillo: Está bien pero podrías cambiar algo
- Rojo: Para, no me gusta
Es especialmente útil cuando probáis cosas nuevas.
Cómo recibir feedback sexual
Tan importante como dar es recibir. Algunas claves:
1. No te pongas a la defensiva
Tu pareja no te está atacando. Te está dando información valiosa.
2. No interpretes, pregunta
"¿Puedes explicarme más qué quieres decir?"
"¿Cómo te gustaría que lo hiciera diferente?"
3. Agradece la honestidad
"Gracias por decírmelo. Sé que no es fácil"
4. Actúa en consecuencia
El feedback sin cambio es peor que no dar feedback. Si tu pareja se abre y nada cambia, no volverá a hacerlo.
Cuando la conversación es difícil
A veces hay temas especialmente delicados:
- Falta de deseo
- Disfunciones sexuales
- Deseos muy diferentes
- Infidelidades pasadas
Para estos casos:
- Considerad terapia de pareja o sexología
- No intentéis resolverlo en una conversación
- Sed pacientes el uno con el otro
- Recordad que estáis en el mismo equipo
La comunicación transforma el sexo de bueno a extraordinario. No es fácil, pero merece la pena. En PASION-PROHIBIDA, creemos que las mejores experiencias nacen del diálogo honesto.
